Pensé que eran lo mismo y a escondidas hice una foto
(en las exposiciones a veces no se pueden hacer fotos, ¿a saber porqué?, con lo que acabas haciéndolas a escondidas casi como si te fueras a llevar algo)
Pues nada, un Kaleidoscope sobre el París de Georges Perec y un Kaleidoscope de un disco de Susumo Yakota que hace unos meses escuchaba a menudo.
Resulta que comparándolo en casa, casi, pero no es lo mismo.
Un vacío...
Y llega Perec, siempre sonriendo en todas las fotos,
en una boda en Polonia también (no es autobiografía).
Y esquemas, y palabras en esquema, y textos ordenados y tachados y vueltos a ordenar para borrarlos cincuenta años más tarde.
Y siempre, un vacío...
Un hondo vacío que se refleja estrictamente.
Hijo maltratado de aquella Europa del siglo XX que se lanza en el eterno retorno de este XXI.
Su respuesta, casi caligrafía, y poesía del orden.
Perec gusta tanto a los arquitectos.
Hace cirugía con la escritura de todos los matices,
no de un espacio sino de un sitio.
(Especies de espacios es inmenso; su título es una falacia)
Un vacío de un sitio en imágenes.
Un homme qui dort, 1974, Georges Perec y Bernard Queysanne
Echar de menos a Perec y echar de menos a Deborg así,
en Times New Roman.
Lo que Perec (y otros) llamaban la poiesis.



