Hoy,
cuando en el estudio nos brillaban los ojos con dos nuevas piezas que van creciendo a su ritmo, me acordaba de como hace unos meses nuestros diseños los consideraba silenciosos.
Hoy no lo creo así,
pienso que quizás son más como anécdotas,
anecdóticos (relativo a la anécdota).

Que cuando te los recuerdan en las últimas cenas de familia,
en la última conversación telefónica con un buen amigo,
sonreímos eufóricos.
Algo así como cuando al volver de un viaje, en tu intimidad, olvidas paisajes para recordar solo un instante.
Pues eso,
este año, que parece que construiremos poco,
a ver si nos deja un buen anecdotario,
para seguir brillando en el estudio y sonriendo fuera de él.
...
Piezas que no se bañen en demasiadas formas, que no griten mucho, que resuelvan un detalle cercano, que os hagan sonreír.
Lo intentaremos aunque a veces la mano se nos escape, que eso también divierte.