BCN
que ya no Barcelona, que qué razón teníamos cuando nos costaba rebautizarla, que es verdad que ahora aburre escribirla entera...
Un artículo, o carta, o panfleto para acercarse a una seguro interesante exposición sobre Mariscal escrito por Josep Bohigas
En esa línea de encantarnos en lo doctos que somos al citarlos, ya no Manel Delgado, sino el mismísimo Vázquez Montalbán reflexionaba hace años en el COAC sobre el príncipe y el arquitecto y sobre como esa relación sombreaba paulatinamente Barcelona.
Y se lamentaba amargamente Josep Bohigas de esas sombras que hoy hacen huir hacia el norte o el oeste si no quieres estirarte al sol.
Casi ridículas sombras chinas que han convertido Barcelona en BCN, en un teatro adormecido donde se representa lo identitario y lo global, saltando de columnas jónicas a hoteles kitsh sin el mayor rubor.
Pero hablamos de representación,
de ese artilugio platónico que políticos y arquitectos dominamos tan bien pero no poseemos,
ese artilugio donde la lente seguro ha estado desenfocada pero el foco siempre se tambalea entre las manos de la ciudadanía,
esta en sus manos matizar, cambiar o apagar esa luz.
Hace dos semanas Eduard Bru, también en el COAC, citaba a Octavio Paz,
y vi a las cosas durmiendo a la sombra de sus nombres
que ya no Barcelona, que qué razón teníamos cuando nos costaba rebautizarla, que es verdad que ahora aburre escribirla entera...
Un artículo, o carta, o panfleto para acercarse a una seguro interesante exposición sobre Mariscal escrito por Josep Bohigas
En esa línea de encantarnos en lo doctos que somos al citarlos, ya no Manel Delgado, sino el mismísimo Vázquez Montalbán reflexionaba hace años en el COAC sobre el príncipe y el arquitecto y sobre como esa relación sombreaba paulatinamente Barcelona.
Y se lamentaba amargamente Josep Bohigas de esas sombras que hoy hacen huir hacia el norte o el oeste si no quieres estirarte al sol.
Casi ridículas sombras chinas que han convertido Barcelona en BCN, en un teatro adormecido donde se representa lo identitario y lo global, saltando de columnas jónicas a hoteles kitsh sin el mayor rubor.
Pero hablamos de representación,
de ese artilugio platónico que políticos y arquitectos dominamos tan bien pero no poseemos,
ese artilugio donde la lente seguro ha estado desenfocada pero el foco siempre se tambalea entre las manos de la ciudadanía,
esta en sus manos matizar, cambiar o apagar esa luz.
Hace dos semanas Eduard Bru, también en el COAC, citaba a Octavio Paz,
y vi a las cosas durmiendo a la sombra de sus nombres
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